|
Elemento Primario: motor de gas o turbina

Cuando se escribe o se habla de cogeneración y sus
aplicaciones, ya sea en una instalación concreta o en general, siempre se suele
comenzar por el elemento primario; esto es, el motor, la turbina de gas o de
vapor. Por el contrario cuando se estudia, cuando se gesta el proyecto, cuando
se analizan las diferentes posibilidades, ha de hacerse al revés: debe
comenzarse por las necesidades de calor del proceso, tanto en cantidades como
en el tipo (nivel de temperatura, fluido caloportador, etc.) para a partir de
ahí determinar el tipo de máquinas y su tamaño, que pueden proporcionarnos esta
energía térmica. Como resultado tendremos una o varias instalaciones que para
esa energía térmica, producen diferentes cantidades de electricidad y con
diferente rendimiento y que por tanto tendrán diferente rentabilidad económica.
Es interesante destacar que el análisis de las necesidades de proceso no se
debe restringir a la situación actual sino que hay que investigar si hay
posibilidades de cambio en el aprovechamiento del calor que permitan la
instalación de una planta de cogeneración más eficiente y por ende más
rentable. Es importante resaltar nuevamente que la base de la cogeneración es
el aprovechamiento del calor.
Una central termoeléctrica tradicional transforma la energía química contenida
en un combustible fósil en energía eléctrica. Normalmente se quema un
combustible fósil (carbón, fuelóleo, gasóleo, gas natural) para producir una
energía térmica, energía térmica que es convertida en energía mecánica, que
mediante un alternador se transforma en energía eléctrica, de alta calidad.
Tradicionalmente la energía térmica se transformaba en mecánica mediante un
ciclo de vapor o mediante una turbina de gas ((plantas llamadas de punta o de
picos, por su facilidad para suministrar energía con rapidez en los momentos de
mayor demanda). En las plantas más eficientes de este tipo el rendimiento en la
producción de electricidad no supera el 45%; el resto se tira a la
atmósfera en forma de gases de escape, a través de chimeneas y en los sistemas
de condensación y enfriamiento del ciclo termodinámico.

La proporción de energía química
convertida en energía eléctrica es baja porque la mayoría del calor se pierde
al ser el calor desechado de baja temperatura, o en otras palabras, tiene poca
capacidad para desarrollar un trabajo útil en una central eléctrica (baja energía).
Recientemente se ha dado un paso muy importante en el aumento del rendimiento
de las centrales eléctricas con la introducción del ciclo combinado con gas
natural, que consiste en el aprovechamiento del calor en dos niveles, con dos
ciclos uno de gas (con turbina de gas) y otro de vapor (con turbina de vapor).
El resultado es que el rendimiento eléctrico conjunto llega al 60 %.
Pero la mayoría de los procesos industriales, comerciales o de servicios
requieren calor a una temperatura relativamente baja, de forma que estos
procesos sí que pueden aprovechar ese calor que de otra forma se desecharía: de
esta manera, estos procesos pueden simultanear la producción de electricidad y
el aprovechamiento de ese calor residual. Este diferente concepto de
aprovechamiento energético es el que realizan las plantas de cogeneración,
llegando a un rendimiento global que pueden oscilar entre el 75% y el 90% de la
energía química contenida en el combustible.
|